Tecnología Resistente a la Proliferación

Los reactores nucleares alimentados con torio son altamente resistentes a la proliferación nuclear. Durante el curso de una reacción nuclear tradicional alimentada con uranio, el uranio se trasmuta en plutonio 239, la fuente de material de escogencia para las armas nucleares. Por otra parte, el torio transmuta en uranio 233, al cual DBI/Century Fuels añadirá una mezcla de isótopos que lo hacen impráctico y peligroso para el uso de armas, aun con el costoso enriquecimiento isotópico requerido.

Algunas características del programa del reactor de torio de DBI hacen que la proliferación de armas sea extremadamente difícil. Primero, utilizando un combustible de puesta en marcha resistente a la proliferación,  tal como el combustible de torio/uranio desnaturalizado en plutonio 240, el cual se encuentra actualmente disponible en EE.UU y Europa, reduce los riesgos asociados con el plutonio reproducido del combustible de uranio de puesta en marcha. Adicionalmente, un pequeño porcentaje de uranio natural o uranio 238 agotado puede ser añadido a los elementos del combustible de óxido de torio del reactor reproductor (breeding), haciendo que el uranio 238 reproducido sea inútil para su uso en armas.

Luego, después de la carga inicial, en un reactor reproductor pleno no es necesario añadir uranio y únicamente es necesario añadir periódicamente pequeñas cantidades de torio a un reactor de DBI. Además, no hace falta remover los materiales nucleares de la instalación, reduciendo los costos de transporte y, más importante, simplificando la seguridad y el monitoreo internacional del material físil.

Un sub-producto de la reproducción (del uranio 233 es el uranio 232, un isótopo inestable del uranio que se degrada en una vida media de 70 años en talio 208. El talio 208 emite rayos gamma duros a medida que se degrada. Estos rayos gamma típicamente penetran 2cm de plomo sólido, es muy difícil protegerse de ellos y, por consiguiente, proporcionan una señal altamente reconocible (y casi imposible de esconder) a ser detectada por los agentes de contra-proliferación.

Finalmente, el material físil remanente en el combustible consumido en un reactor de DBI estará a una concentración significativamente menor que el plutonio en los desechos nucleares convencionales gastados, haciendo que los desechos de DBI sean una fuente aún menos atractiva para material de armas que los almacenamientos existentes de desechos nucleares.

Curiosamente, su resistencia a la proliferación es la razón por la cual el torio no fue seleccionado como el combustible nuclear de escogencia a principios de la mitad del Siglo XX, cuando los Estados Unidos y la antigua Unión Soviética desarrollaron los reactores nucleares de primera generación. Un simposio científico internacional en 1977 así lo informó cuando concluyó que la principal razón por la cual el torio no se ha utilizado más ampliamente hasta la fecha es que el mineral no contiene isótopos físiles. En otras palabras, porque era más difícil hacer bombas de torio, las tecnologías del torio no se desarrollaron de manera agresiva.